AUTOCONOCIMIENTO

Para mi ha sido primordial llegar a la profundidad de mi ser por medio del autoconocimiento.

A lo largo de mi vida he tenido inquietudes y me he cuestionado las preguntas que salían de mi interior, pero al final el ritmo y estilo de mi vida en el que me sumergía, dejaban la búsqueda de las respuestas en la superficialidad. No fue hasta que pasé por una crisis existencial de vacío intenso cuando surgió mi búsqueda interior de una manera mucho más profunda. Y es que pienso y no paro de experimentar que lo que te llega en tu vida es perfecto, para que con los recursos de tu nivel de conciencia de ese momento, puedas superar toda adversidad y complicación de tu vida. No obstante, tenía todo lo que deseaba para ser feliz pero como ya se va sabiendo y se sabe desde hace mucho tiempo, la felicidad es inherente al ser humano, ya se lleva de serie, no necesitas nada. Somos seres abundantes.

En la búsqueda de mi camino de autoconocimiento, quiero deciros, que nunca cesa, que sigo haciéndolo y para las personas que puedan resonar conmigo, les animo a iniciarlo, porque los resultados francamente son transformadores.

Me acuerdo en mi adolescencia cuando tuve problemas con otros compañeros de mi instituto, fue una época donde me perseguía un estrés y una ansiedad desgarradora. Además no sabía cómo gestionarlo, no me lo habían enseñado en la escuela y tampoco lo hicieron mis seres queridos. A partir de ahí, me diagnosticaron un soplo en el corazón y empecé a somatizar, en la boca del estómago, una sensación muy desagradable. Sin embargo, seguía mi vida sin expresárselo a nadie ni entender lo que me pasaba. Me lo guardaba todo para mí, hacía como si nada me ocurriera y todo estuviera bien. Pero era todo lo contrario, no aguantaba más… entonces ya a la desesperada, me sentía obligado a idear un plan, una estrategia. Me dediqué a estudiar sin parar para poder ir a la universidad y salir de mi ciudad. Todos mis problemas se pasarían huyendo del problema. Ya que la solución a corto plazo me satisfacía, no tardé en embarcarme en un nuevo proyecto, estaba saliendo de mi zona de comodidad.

¿Qué podría salir mal?

Realmente salió muy bien, fueron unos años de mi vida espléndidos, llenos de aprendizajes y vivencias muy enriquecedoras. Sin embargo, la vida es muy sabia; y tarde o temprano, te recuerda que el viaje es hacia dentro.

Mi mal estar, ansiedad y pinchazo en la boca del estómago, volvían con cualquier nueva adversidad. Era horrible vivir con tanta inseguridad y miedo. Además a mi vida, no le encontraba sentido ni rumbo. Necesitaba hacer algo, no me podía creer que la vida fuera aquello. Entonces ocurrió el milagro: me RENDÍ, harto de buscar fuera sin éxito, sintiendo siempre ese dolor punzante, me rendí a aceptar lo que me estaba pasando. Me dije basta ya, necesito ayuda urgente.

En un primer momento, a través de ese camino de aceptación y posteriormente, gracias a las diferentes terapias, grandísimos profesionales, mi propia valentía… que pude encontrarme por en medio del camino, donde entendí, que la solución consistía en adentrarme en la profundidad de mi interior.

Mirar a la cara a mis sentimientos y emociones bloqueadas. Sentirlas con fuerza, reconocerlas, aceptarlas en todo mi cuerpo y abrazarlas. Comprendiendo el por qué y el para qué de esa experiencia vivida desde el origen. Soltando desde la gratitud de ese aprendizaje. Y una vez hecho todo eso, revivir el trauma desde otra perspectiva, sabiendo que tus recursos actuales son tan potentes y valiosos que tú PUEDES sanar tu pasado y vivir el presente con autoconfianza.

Ya que se trataba de estar contigo no huir de ti. Esta herramienta es el AUTOCONOCIMIENTO.

Ya lo decía con mucho acierto Sócrates «Conócete a ti mismo».

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