Presencia en quietud.
Esta frase resume el trabajo, la terapia cráneosacral biodinámica, pero en realidad podríamos definirlo como una manera de ser. Para entender esta enseñanza es necesario hablar de lo que es la QUIETUD.
¿La quietud es no hacer nada?
Realmente no es un hacer ni es un estar en blanco. La quietud es un estado de ser en el que se es muy consciente de lo que está ocurriendo, sin apegarse ni dejarse atrapar por ello y sin comentario ni juicio mental. Es más un estado de testigo.
Es Ser, ser en el centro de nuestra verdadera identidad. Este centro aquietado está en todos nosotros; lo compartimos con el Universo mismo. Este lugar, en la quietud del centro, es dinámico. Es movimiento sin conflicto, la vida en armonía consigo misma. En la quietud no hay sufrimiento. En la reconexión con el centro se produce el final del padecimiento. Por lo tanto, la función de la curación es restablecer la quietud, ya que nos proporciona la posibilidad de que la historia sea plenamente contada, y en la completa escucha reside la completa curación.
El valor de la quietud es que representa el potencial para la manifestación,
o la venida a la forma, de todas las cosas. ¿Dónde está la quietud?
La quietud se halla siempre en el corazón del momento…
Presente
Me gustaría suponer que todos hemos experimentado momentos de quietud y que dichos momentos nos han resultado creativos. Tal vez un momento en el que nos sentimos totalmente cómodos con dónde estamos y quiénes somos, no se exige ninguna acción ni reacción.
Es como decir que podemos aproximarnos a la salud de la otra persona, que está debajo de, aunque quizá sea mejor decir que está dentro de, todo su (y mi) sufrimiento. Si recordamos que nuestro núcleo es quietud, entonces, lo mismo ocurre con su núcleo. Estar en contacto con ese nivel del Ser es no estar separado, sino ser uno.
- La situación simplemente es y nosotros la recibimos.
- Si hay alguien más presente, no hay exigencias: cada uno recibe la presencia del otro, de la relación y de sí mismo en la relación.
- Esto es quietud en práctica compartida, en ella se da una sinergia: la magnificación del poder de la quietud, del no hacer, inherente a la relación.
- Cuando puedo cultivar esta rendición y tocar la quietud en mi núcleo, experimento que es posible aproximarme a otro nivel del Ser y conectar con él allí.
- Desde este lugar de potencial informe, surge, ahora mismo, la posibilidad del renacimiento.
Espacio seguro
A través del tratamiento presencia en quietud, te sentirás con confianza para adentrarte en tu propia escucha interior
Ser escuchado, Ser escuchada
Se revela todo aquello de la historia de tu vida que no ha sido escuchada
Identificar el trauma debilitante
Soltar para poder sanarnos, alinear cuerpo-mente-espíritu